
La figura de los abuelos es muy importante en la vida de los bebés. En mi caso, por desgracia, tanto Inés como Martina sólo tienen a mis padres, porque los papas de Pepe fallecieron hace tiempo, pero ellas ahora mismo no notan esa falta.
Los abuelos de mis niñas son jóvenes y con los pies en la tierra, para lo que es la vida cotidiana, pero en lo que respecta a sus nietas todavía no comprendo como nos han criado a mi y a mi hermano.
Mi madre vive en un suspiro en lo referente a las niñas, y al niño, ya que tengo un sobrino de 3 años. Todavía después de cinco años que tiene Inés, me llama un día si y otro no para preguntarme si le he dado de comer a la niña. Yo normalmente le contesto con buenas maneras, pero cuando llega un viernes o un sábado y me lo vuelve a preguntar, suelo soltarle un :"¡Ostias mamá, se me ha olvidado darle comer en toda la semana, menos más que me lo has recordado!".
Luego está el tema médico. Un día Inés se dio con un canto de la puerta en la frente y se abrió una brecha. Eran las once de la noche y nos dirigimos a un centro hospitalario para que le echaran puntos. Tanto su padre como yo íbamos tranquilos. A la niña le echaron dos puntos y ni se quejó, pero podéis creeros que tenía más miedo cuando tenía que contárselo a mi madre, que cuando tenían que echarle los puntos.
Los abuelos de mis niñas son jóvenes y con los pies en la tierra, para lo que es la vida cotidiana, pero en lo que respecta a sus nietas todavía no comprendo como nos han criado a mi y a mi hermano.
Mi madre vive en un suspiro en lo referente a las niñas, y al niño, ya que tengo un sobrino de 3 años. Todavía después de cinco años que tiene Inés, me llama un día si y otro no para preguntarme si le he dado de comer a la niña. Yo normalmente le contesto con buenas maneras, pero cuando llega un viernes o un sábado y me lo vuelve a preguntar, suelo soltarle un :"¡Ostias mamá, se me ha olvidado darle comer en toda la semana, menos más que me lo has recordado!".
Luego está el tema médico. Un día Inés se dio con un canto de la puerta en la frente y se abrió una brecha. Eran las once de la noche y nos dirigimos a un centro hospitalario para que le echaran puntos. Tanto su padre como yo íbamos tranquilos. A la niña le echaron dos puntos y ni se quejó, pero podéis creeros que tenía más miedo cuando tenía que contárselo a mi madre, que cuando tenían que echarle los puntos.

Siguiendo con los temas médicos, mi padre nos ha tenido amenazados a mi querido esposo y a mi, de "muerte", por el simple hecho de que a Inés le sangra la nariz de vez en cuando, y mi padre con su conocimientos de pediatría, no podía pensar que era que tenía los capilares más a flor de piel, no, él pensaba que la niña tenía una enfermedad gravísima, imposible de curar, y que nosotros en vez de hacerle pruebas dolorosas, dejábamos que la niña sangrara sin más.
Mi padre,que como dije en el anterior comentario, es un personaje peculiar, se ha dedicado a repartir títulos nobiliarios a sus nietos, así Inés es princesa y Martina es duquesa, y dice que le va dejar todas las tierras en herencia, que no se cual nos tocaran, si la maceta de geranios o la de la flor del dinero.
Aunque a veces me ponen o más bien nos ponen de los nervios tanto a Pepe como a mi, he de decir que sin ellos todo hubiera sido más difícil. A ellos los tenemos para todo, en lo referente a las niñas, y cuando hacen de las suyas, solemos tomárnoslo bien, y echarnos unas risas con la situación, porque sin ellos y sin su experiencia, como he dicho antes, todo habría sido más complicado. Gracias Mamá, gracias Papá.